La fe en tiempos de Coronavirus
Cuando no sabíamos que más podía pasar, este 2020, el año donde muchos vaticinaban un excelente año, estamos viviendo los primeros meses para el olvido. Definitivamente nuestra vida ha cambiado y cambiará para siempre.
Un tragedia que ha sido de escala mundial, que definitivamente aún no hemos atravesado las consecuencias más duras. Si todo ésto no te ha puesto en que pensar, desde la importancia de un simple abrazo o estrechón de manos, hasta para los que vivimos la fe católica, de tener libertad de vivir los sacramentos en los templos y estar en nuestro grupo, movimiento o apostolado sirviendo en todo tipo de formas.
Últimamente he leído muchas veces la frase "...eramos felices y no lo sabíamos" y esto me trajo muchas imágenes a mi mente de todo lo que he vivido de manera personal, familiar, laboral, académica. Todo ésto que he pasado, definitivamente me ha formado como persona que soy hoy.
Esta pandemia, definitivamente nos cambia toda la perspectiva, basados desde nuestra fe, desde como la hemos practicado, alimentado y desarrollado. En estos tiempos, la fe es puesta a prueba, con la perspectiva de Dios, con la obediencia a las autoridades, ser coherente con la vida del prójimo. Todo esto se ha transformado, no en una letra de un libro o un sermón de algún sacerdote o laico. Esto es lo que nos sostiene, lo que nos sacará adelante.
Esta fe que pone a prueba a los que no tienen un trabajo estable y cuentan con los ingresos de cada día y que en los países como el mío, Guatemala, hace que la economía sea un tema de mucha importancia en éstos días. Cuidar la vida, la salud y el bienestar de nosotros y no solo de nuestro núcleo familiar, sino la de todos, acá vivimos la fe a través del cuidado del prójimo, del desvalido, del que no tiene más que comer o como vivir, del anciano, del niño o joven, de los papás de familias sin trabajo, los que vienen enfermos de fuertes padecimientos crónicos, todos ellos hoy, sosteniéndose de la fe en Dios.
En estos tiempos donde vivimos nuestra fe a través de una red social, radio o televisión. Vivimos a través de momentos de ayuno u oración. Momentos de rezos en familia, pidiendo no solo por cada uno sino por verdaderamente por todos.
Un gran número de personas salen todos los días a ganarse el sustento diario, dejando a su familia por cumplir con su deber y con su tarea. Otros, lo hacemos desde casa, conviviendo como familia, sin salir de casa. A todos ellos, que hacen la labor más heroica, en el campo de batalla actual, en esta guerra contra un virus poderoso, los cuerpos de socorro, los cuerpos de salud, proveedores, etc. Todos ellos, viven su fe todas las mañanas, pidiéndole a Dios que los "los libre de todo mal" como dice el Padrenuestro.
Esta fe, en tiempos de coronavirus, es la que nos sostiene, pidiendo a Dios que nos restaure, que esto pase más rápido y que volvamos a tener nuestra vida, casi normal. Porque, esto no tiene que ser como antes, ahora, valoraremos más la salud, la familia, los tiempos de compañía con los que más amamos, apreciar el tiempo en el trabajo, sea cual sea, ahora apreciaremos más el mundo, con cada habitante, tendríamos que respetar y admirar más a los que salen de madrugada para que hoy tenga los servicios básicos para seguir viviendo.
A todos, gracias, porque viven su fe de manera heroica, dejando atrás todo e ir hasta adelante. No parar, aprender, esforzarse y hacer que todo sea... PARA MAYOR GLORIA DE DIOS.
Esto es y será una historia que contar a las futuras generaciones, donde los humanos nos "reseteamos" y vivimos una nueva época en la fe, en tiempos de coronavirus.

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